



Este establecimiento con nombre de artilugio explosivo infantil es uno de los bares sevillanos que más reconocimiento está recibiendo de los clientes en los últimos años. No hace más que acumular éxitos y no sólo por su impecable participación en la Ruta de la Tapa, en la que obtuvo el tercer premio, cosa pasajera. Todo aquel que prueba desea volver. La cocina de Daniel Torres es sincera y auténtica y discurre entre la cocina de autor y la cocina tradicional a ultranza. El caso es que los acabados son sorprendentes, la estética es la precisa y la materia prima con la que trabaja muestra todas sus cualidades por los puntos de cocción que les aplica. Esto se traduce en RICO SABOR. El local es pequeño, un inconveniente que no importa demasiado. Lo que importa es el disfrute que nos proporciona. Yo aconsejo adelantar la visita para no llegar en pleno tropel. Está en la Plaza Ruiz de Alda, 5, tras el Hotel Meliá de la Avda. de la Borbolla. Un paseito les vendrá de perlas y podrán probar su peculiar huevo "Friki", el montadito de foie, queso y manzana verde o las croquetas de cola de toro, que no pudimos probar y es la excusa perfecta para aparecer de nuevo por allí. Nos vemos en Zurrutraque.
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