




En Marrakesh la luz lo envuelve todo. Lo matiza. Dependiendo del motivo te dice una u otra cosa. Dependiendo de lo que tú veas la puedes interpretar. Aún así nunca se llega a dominar. La luz manda sobre las formas y los colores. Esta serie es de objetos inanimados que casi se han convertido en cuadros por sí solos, simplemente la luz es la culpable. Más adelante mostraré detalles de comida sencilla, situaciones cotidianas y estampas típicas del día a día. Nuestro Riad estaba en pleno centro y merece la pena visitar aunque esté rodeado por la desoladora miseria y la asfixiante hospitalidad de los lugareños. Un precio que hay que pagar si quieres volver con la sensación de haber vivido unos días irrepetibles. He de volver.
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