



El viaje a Barbate fue tranquilo. Un paseo por su mercado me hizo recordar la época en que en Sevilla los mercados de abastos, las plazas, eran lugares vistosos, llenos de vida y con sabor. Hoy las grandes superficies han arruinado gran parte de la actividad y el negocio. Estos espectadores que capté en un puesto de pescado nos deberían hacer reflexionar. Un par de ellos no paraban de mirar de reojo y les invité a cenar en casa. Fueron unos invitados de lo más educado.
¡A ver si puedo dejar un comentario de una vez en este blog que me encanta!
ResponderEliminarBueno, pues parece que por fin se puede. Enhorabuena al autor, me gustan mucho sus fotos.
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