




Fue un termino que acuñó cuando oficiaba en Poncio Triana. Su afán por destapar el nuevo tarro de las esencias de la cocina popular andaluza le llevó a investigar y recrear el recetario y así definió normas estéticas aliadas con las formas de elaboración. Vuelve por sus fueros y tan atractiva es su oferta como la reflexión que le lleva ahora a proponer su cocina de siempre, en este entorno moderno y colorista. Poncio Cartuja debe llegar a ser lo que en su momento fue Triana: un lugar de peregrinaje del público entendido que busca sensaciones nuevas. La afluencia de público hará que Willy se exija al máximo para hacernos disfrutar infinitamente con su singular impronta culinaria. De momento comparto una muestra de su patrimonio gastronómico.
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