Sabemos que Kisko García es un cocinero joven. Es un cocinero que toca con la punta de los dedos la gloria de los profesionales consolidados que, además, están dotados de una sensibilidad más que palpable con el sentido del gusto. Esa es la clave. Transmitir es el secreto. Para plantear su nueva etapa le pido a Luciano Rosch, diseñador sevillano e ilustrador intuitivo, que retoque una fotografía del retrato que hice hace tiempo a Kisko en el olivo centenario que preside la entrada de la Fuensanta, en Córdoba, para buscar nuevas formas de expresión. El resultado me sorprendió pues la mano de Rosch dota a la imagen de una frescura y vitalidad que una fotografía no puede conseguir, por mucho que me cueste reconocer. El pulso de este compañero y amigo estiliza los rasgos con tal precisión que rejuvenece el gesto de mi querido Kisko, el cordobés del año, y le imprime una picardía que se vislumbra vibrante y socarrona. Como es propio de un tío de su época. Chispa y gracejo cordobés, ¡¡Vaya!!
Disfrutad con el trabajo de Luciano. Yo contemplo la imagen embelesado y aún sabiendo que proviene de una obra mía sé que ya no me pertenece. Supongo que igualmente sucede cuando un cocinero ve una fotografía de un plato suyo que le descubre detalles nuevos. Es la grandeza de la técnica al servicio de la creatividad cuando se utiliza con conocimiento. Bravo por Luciano…y esto no ha hecho más que empezar.
Great!
ResponderEliminarYep!! Simply great!!
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